RESPUESTA A DON MANUEL ARIZA VIGUERA
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ENTREVISTA DEL DIARIO HOY A DON MANUEL ARIZA
Don Manuel Ariza Viguera, fue profesor de la Universidad de Extremadura desde 1975 a 1989 y actualmente está en la de Sevilla. Se ha referido públicamente a nuestra Primera Gramática Ehtremeña en dos ocasiones que yo sepa. Una, en respuesta a una entrivista que le hace un periodista y que sale en la página 54 del diario Hoy de 19 de febrero pasado y otra, en un librito titulado “Estudios Sobre El Extremeño” que edita el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Extremadura.
En referencia a la entrevista, da la impresión que viene pontificando y no conoce o conoce mal el extremeño. Cuando le pregunta el periodista si el extremeño es un dialecto, un invento o si existe en realidad, responde que José María Gabriel y Galán se lo “inventó” y “usó una lengua aparentemente dialectal”.
Para Ariza, lo extremeño o es un “invento” o “apariencia”. Don José María Gabriel y Galán no conocía el extremeño, pero no inventó nada, usó el de sus criados, tomó algo de otra parte para suplir lo que no sabía de extremeño y lo vivió más que usted y, desde luego, supo comprender y participar en las inquietudes del pueblo, lo que es muy de agradecer, en tanto que usted, parece que lo menosprecia.
A la pregunta del periodista, si es partidario de la “wikipedia extremeña”, responde: “No sé lo que es” y añade más adelante: “Y lo que hace esta gente, es lo mismo que el castúo, un invento sacado de la manga donde utilizan vulgarismos porque parece muy moderno”.
Primero dice que no sabe qué es la “wikipedia” y añade después qué es lo que hace su gente, y que “utilizan vulgarismos”. En la misma frase, dice que el “castúo es un invento”. ¿Qué hace entones Ariza perdiendo el tiempo en el capítulo 5 de su libro dando notas sobre el léxico extremeño, si es un “invento”? Que pinta escribiendo en el capítulo 6 hablando de los vocabularios extremeños? ¿Qué pinta en el capítulo 7, haciendo tres comentarios a textos extremeños? ¿Qué hace en el capítulo 11 tratando el leguaje de Cahamizo, si es un “invento”? ¿No perderá el tiempo escribiendo sobre la nada? Porque si el extremeño es un “invento” ¿Qué hace perdiendo el tiempo en él?
Afirma que utilizan vulgarismos. ¿Y eso es un “invento”, no es lenguaje, Ariza?
El profesor parece un sofista, emplea una plana entera del periódico para no decir casi nada. Al referirse al extremeño tan pronto dice que es un “invento”: “… el castúo es un invento sacado de la manga” como antes ha dicho que ”el extremeño existe desde que existe Extremadura, no como región sino desde que se repobló en el siglo XII” y como en el siglo XII, no se hablaba el extremeño, a menos hasta que se demuestre lo contrario, quiere tomarnos el pelo.
Pero le repito, ¿Si es un “invento” qué hace el Sr. Ariza escribiendo sobre algo que, según él, no existe? ¿Qué hace escribiendo un librito titulado “Estudios sobre el Extremeño” si es una cosa inexistente?
Voy a responderle de otra manera. Si el extremeño es un “invento”, como dice, cómo es posible que le hayan dedicado algún tiempo Gabriel y Galán y Chamizo, escribiendo hermosos poemas, el doctor Viudas Camarasa, colega suyo, que escribió un “Diccionario Extremeño”, don Antonio Murga, autor del “Habla Popular de Extremadura”, don Pedro Cañada, doctor como él, que escribe “La Cohtitución Ehpañola en Ehtremeñu”, doña Aina Torrent-Lenzen, también profesora de Universidad que publica “Iberia Polyglotta” y acoge en su libro, a varios poetas extremeños con sus poemas también en extremeño, doña María Mercedes de Sande, autora del “Habla de Acehuche”, don Juan José Camisón, profesor como él de la Universidad, que ha escrito “Marabajas”, don Olegario León Gutiérrez escribió “A la Caura Vettona”, don Antonio Garrido Correas, el del “Prencipinu”, don José María Alcón Olivera, el de “Requilorios”, don Antonio Pérez Muñoz, el del “Evangeliu Sigún San Huan”, don Juán Núñez Adrade, el de “Retazus Para Leer”, Los hermanos Maximiano y Florencio López Ortigo que escribieron “Carta Desde El Escaño A Un Amigo Emigrante, el primero y “Cosinah Del Nolti de Cazri” el segundo, don Alfredo C. S. el de “Felih Añu Nuebu”, don Mario Simón Arias Camisón tiene unos bonitos poemas en extremeño, don Juan Antonio García de San Facundo, autor del “Vocabulario de Casatejada”, doña María Pinar Matos Coordinadora de “El Extremeño en Tentudía” y los 20 autores que coordina, don Plácido Ramírez Carrillo, autor de “Visiones de Un Extremeño”, don Luis Martínez Terrón, autor de la “Primera Antología de Poesía Extremeña”, don Franciscio Javier Feijoo, poeta, compositor y cantoautor en extremeño, nuestro poeta cartero don Juan García García el de “Claveles de mi Tierra” y tantos y tantos otros que han trabajado por dar a conocer cómo habla nuestra gente, los administradores de foros en entremeño, los que mantienen alguna página o periódico informativo en extremeño, Gúéyebra Castua, Rafael y Joaquín García Plata, mantenedores del Concurso Ruta de la Plata, los participantes del Primer Congreso de Extremeño de Calzadilla, los participantes del Segundo Congreso de Extremeño de San Pedro de Mérida, los que asistieron al Congreso de Extremeño de Cáceres, los participantes y premiados en Habla Popular del Concurso Ruta de La Plata: don Francisco Durán Domínguez, don Enrique Louzado Moriano, don Gregorio Yáñez Maestre, don Arturo Enrique Sánchez, don Pablo Gonzálvez González, don Juan Rodrígez Pastor, don Luis Martínez Terrón, don Norberto López García, don Juan Antonio Tomé, don Francisco Domínguez Silva, don Ignacio Fernández Duarte, etc. pero además debo incluir a otros profesores, que se han prestado a servir en los tribunales calificadores de tantos concursos literarios, que se convocan en los pueblos de Extremadura y a tantísimos otros que no conozco o he olvidado. ¡Me he quedado confuso, cuando he sabido que Ariza le dedica su tiempo a una cosa que es un “invento”!
¿Cómo puede ser que también le hayan dedicado su tiempo a un “invento”, a una entelequia, los señores arriba citados? Y ¿Cómo usted mismo escribe un librito en colaboración con otros dos compañeros titulado “El Habla de Extremadura?
¡Qué fracaso, señores, nos hemos dedicado a hablar de la nada, a escribir sobre una “invención” que es tanto como escribir en el agua! ¡Qué tiempo más perdido!
Pues, sepa, Sr. Ariza, que ahora se escribe más que nunca en extremeño y sobre el extremeño y, aunque no todos lo hagamos en el mismo sentido, ni de la misma forma, todos estamos contribuyendo a hacer literario, aquello que usted tanto infravalora.
Dice tambien: “Me he dado cuenta de que los extremeños tienen mala cociencia y dicen que hablan muy mal” ¡Cómo para no sentir mala conciencia! Pero no todos los extremeños, tenemos esa mala conciencia que dice. Yo no siento miedo ni vergüenza de hablar como mis padres, ni como la gente de Extremadura, con otros que también lo hablan. ¡Como para moverse, con alguien siempre dispuesto para llevarte a la hoguera!
Finalmente añade: “los hablantes con mala cociencia argumentaban que el extremeño podía ser lengua literaria”.¿Cómo es posible que con tan mala conciencia -como dice-, salgan a favor del extremeño argumentando que podía ser una lengua literaria? ¿No le parece su frase una contradicción? ¡Tienen mala conciencia y salen en su defensa! Pues no deben tener tan mala conciencia cuando se escribe más que nunca en extremeño o ¿no?
Tenga en cuenta que el extremeño, no es una potencialidad, sino una realidad que se ha convertido en lengua literaria, aunque aún no disponga de mucha Bibliografía, que es lo que parece que le molesta.
Últimamente me hago una reflexión. La vida es tan larga y ha enseñado tantas cosas …, ¿Cómo es posible que el extremeño que hablaron nuestros padres y habla nuestro pueblo, lo que escribireon Gabriel y Galán y Chamizo, lo de la “wikipedia extremeña”, la Primera Gramática Ehtremeña, lo que han escrito tantos autores de Extremadura en extremeño, sea un “invento” ?
¿Cómo es posibble que el Sr. Ariza eche su tiempo en trabajar en un “invento”? ¿Por qué edita la Universidad de Extremadura su librito que no tiene gran valor, siendo profesor de otra Universidad?
Hay cosas que no cuadran. Eso no me cuadra. ¿Le paga alguien al Sr. Ariza? ¿Por qué? ¿No parece sospechoso?
También se refiere a nuestra gramática: “Y dentro de eso –dice- están un maestro y una licencida que publicaron una gramática extremeña”. En esta frase habla de dos escritores, pero en su libro cita a tres ¿Cuántos son dos o tres? ¿Está ya desmemoriado?
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EL LIBRO DEL SR ARIZA “ESTUDIOS SOBRE EL EXTREMEÑO"
Tan pronto tuve conocimiento de que el Sr. Ariza había publicado un libro sobre el extremeño, me puse a temblar. Ya había leído un opusculito titulado “El Habla de Extremadura” que comparte con otros dos profesores de la Universidad Extremeña del que he hecho hace unos días un comentario en algún medio de difusión, sobre algunos de los términos que explica el sr. Ariza en las páginas 46 y 47, de su folletito y conozco como escribe y lo que dice. Así es que lo primero que se me ocurrió fue decir “Ya terminó de arreglar el Sr. Ariza el extremeño. Y no es que le tenga manía al Sr, Ariza, no, es que, en el significado de los términos extremeños, no suele acertar.
Así es que compré su libro. Lo encuentro lleno de sorpresas. Lo he leído “de pe a pa”. ¡Qué disparate, “de pe a pa”! ¡Se dice, desde el principio hasta el final o desde la “A a la Z” o desde la Alfa a la Omega! Es verdad, pero en castellano. En extremeño es lo ordinario decir “de pe a pa”. ¡De todas formas es un disparate!, ¡La “pa” está siempre antes que la ”pe” y usted lo ha dicho al contrario! Es verdad, pero en extremeño se dice así, aunque sea al contrario, las lenguas en muchos casos, como en éste, no se rigen por la lógica. No le encuentro ninguna explicación, pero es así. Y “contra los hechos no valen las argumentaciones”.
Si el sr. Ariza pensara en extremeño, no diría las bobadas que dice, cuando habla de extremeño, digo de extremeño, no de Fonética, Morfología, etc. sino de extremeño. Pero se le pueden perdonar porque no es nativo y no tiene idea de extremeño, ni tiene por qué saberlo. Lo que realmente me parece imperdonable en el Sr. Ariza, es que hable de lo que no sabe o que venga a enseñarnos a los extremeños, sobre el extremeño, que sólo lo conoce de visita.
Así es que, al terminar de leer su folletito sobre el extremeño – no merece el nombre de libro-, no supe qué hacer, si reirme a carcajadas, si llorar de pena o si quemarlo.
Después de manifestar esta impresión personal, creo que debo justificar lo que digo.
No es frecuente que un profesor le dedique su tiempo al extremeño y, no sé por qué, me imaginé que sería un libro extenso, pero no, es un folletito titulado “Estudios Sobre El Extremeño”, de 132 páginas de las que, si le descontamos las 18 primeras ocupadas en su mayoría por el índice, prólogo y la Nota Preliminar, quedan 114. En ciento catorce páginas, se encierra toda la ciencia sobre el extremeño del sr. Ariza. Está distribuido en 11 capítulos, muy interesantes, tan interesantes que casi todo lo que aporta es de otros, no suyo y lo que aporta como suyo es muy discutible, sobre todo, porque los capítulos noveno y décimo los dedica a tratar la onomástica cacereña y la onomástica extremeña, que no tienen otra cosa de extremeño que el haber servido para nombrar cristianamente a ciertos personajes extremeños, utilizando nombres del Santoral de la Iglesia Católica que se usan para dar nombres a las personas en cualquier lugar de España. En el capítulo onceno -diré mejor undécimo, no sea que me anatemice, por arcaico -habla sobre la lengua de Chamizo, que según él, es un “invento”. Lo que no entiendo es qué pinta un profesor, de la universidad hablando de una cosa que no existe, que es un “invento”.
Nos habla en el capítulo primero, del sufijo “-ino”, como único rasgo leonés. Es una pena que todo un catedrático que publica un libro, sobre extremeño sólo haga referencia al diminutivo “-ino”, como si no hubiera otros diminutivos, leoneses o no. Seguro que no conoce los diminutivos terminados en –iqui, -ihqui, -inchi, y otros muchos.
Voy a resaltar, no obstante que, en el capítulo 3, dice: “No son muchos ni variados los rasgos dialectales que podemos encontrar en los documentos medievales y fueros de Extremadura”. ¡Claro que no encontramos rasgos dialectales, como que los documentos medievales no fueron escritos en extremeño!
En el capítulo 4. Habla sobre las sordas de Serradilla, más de lo de siempre, que ya han dicho otros autores en otro lugar y se pregunta si “Resurge el Chinato”. A continuación, en el punto tercero, de la página 54, bajo el epígrafe de “Una Gramática del Extremeño”, se refiere a nuestra gramática a la que le dedica un cometario que comprende la página 54, casi entera, las páginas 55 y 56 enteras y seis líneas de la página 57.
Gracias, por su interés, por nuestro libro y por ese comentario. Si no estuviara a punto de agotarse la segunda edicción, hubiéramos vendido libros como rosquillas. ¡Es una pena, porque yo no hubiera ganado ni un céntimo ya que cedí gratis las dos primeras edicciones!
Nadie que yo sepa, le ha dedicado tanto espacio a hablar de una cosa que es un “invento”, que no existe y, como consecuencia, detenerse a hablar de nuestra gramática, es una estupidez, pero yo, se lo agradezco, aunque sea para criticarla duramente. En su forma de hacerlo, se ve que no sabe extremeño, pero bien venida sea su crítica, aunque sea para mal.
Le digo eso, porque si el extremeño es un “invento”, entra en el campo de la lógica que sea también nuestra gramática; pero, no sólo es, según usted, un “invento”, también es “ una burla, una estafa y, en gran medida, un plagio”.
Yo no hubiera perdido el tiempo en una cosa que no merece la pena; pero estoy seguro que para usted ha tenido su “morbo”. Y le pregunto ¿No le parece que también es una burla y una estafa a los extremeños que la Universidad de Extremadura edite un librito con el dinero público, a un profesor que es de otro lugar, ejerce en otra tierra y su librito no añade mucho a la investigación de ese extremeño que preconiza?
La frase que usted dice de sí mismo, es confesión de parte. “Ya de entrada he de confesar que soy uno de los cándidos pueriles y de los“estúpidos maliciosos [ … ]” Lo dice uste -no yo- en el párrafo sexto de la página 54 de su libro. ¡Caramba, qué sorpresa, bueno es el sastre que reconoce el paño! Entiendo que eso que dice, está muy lejos de significar la aparente candidez pueril que usted proclama, sino más bien, parece decir lo contrario.
Cuando terminé de leer su libro, después de dudar entre reir, llorar o quemarlo pensé en no contestarle, porque considero que no tiene categoría ni científica ni humana -el librito-. Científica, porque no dice casi nada nuevo, casi todo lo han dicho ya otros, y lo que dice usted, creo haberlo leído en alguna otra parte. Humana, porque me da la impresión de que se comporta usted, más que como un científico, como un hombre ordinario.
En la página 20 escribe: “Lo que es una aberración es defender que se debe escribir siempre en dialecto, [ …]”. En un país libre, Ariza, cada uno puede escribir, lo que le apetezca, cuando le apetezca y como le apetezca y no creo que sea un “grave error ni una conducta depravada” escribir lo que uno quiera, cuando uno quiera y como uno quiera, en extremeño o en otro habla cualquiera, siempre que se respeten las personas y la legislación establecida.
Ya no estamos en el “ordeno y mando”, ni en tiempos de la inquisición y, si al Sr. Ariza le gusta lo escrito, que lo lea, y si no, que no lo haga, está en su derecho, pero que no nos prohiba. Todos sabemos qué significa la frase que escribe. Como si escribir en extremeño, fuera una perversión castigada por las leyes!
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El SR ARIZA CRÍTICA NUESTRA GRAMÁTICA
En el primer párrafo de la página 21, continúa: “A esto se debe la existencia de un libro titulado Primera Gramática Ehtremeña, escrito en una modalidad lingüística que no habla nadie, pero que pretende ser del norte de la provincia de Cáceres y sobre cuyo contenido prefiero no hablar para evitar demandas judiciales”.
La frase convendría verla por partes. Sobre la gramática, le diré que no fuimos dos, como dice en sus entrevista al diario Hoy, sino tres, los que intervenimos, de algún modo, en su realización. Hemos sido nosotros los primeros en escribirla, pero podría haberlo hecho otro extremeño cualquiera de los muchos capacitados que saben extremeño.
Ariza debe ser adivino o poseer la ciencia infusa. No se equivoca nunca. Dice: “ [ … ] un libro gordo titulado Primera Gramática Ehtremreña escrito en una modalidad lingüística que no sabe nadie”.
Don Pedro Cañada, calzadillano, doctor y profesor, como usted, aunque sea en otra rama de la ciencia, publica el año 2004, un libro titulado: “La Cohtitución Ehpañola en Ehtremeñu” , que tiene 44 páginas más que el suyo y que, a excepción de las 16 páginas iniciales, está escrito todo en extremeño. ¿No será porque también él sabe extremeño? Ante este hecho sobran los argumentos”. Así es que, ya hay, alguien más, a demás de los autores de la gramática, que escribe el extremeño en Calzadilla y, en consecuencia, también hay alguien más que lo sabe y que lo habla y también los hay en el resto de Extremadura, pues, le he dado una relación de autores al principio; por lo que el extremeño, no debe ser tanto “invento”, como dice.
Ariza juega a adivino y dice: pretende ser del norte de la provincia de Cáceres (el extremeño). Es decir, según él, nuestro extremeño es sólo una pretensión. Para él no es de la provincia de Cáceres ¿De dónde entonces? ¡Ah, ya! ¡Es un “invento”! Como el de Galán, como el de Chamizo y como el de todos los que escriben. Pues, yo no tengo que demostrar nada a nadie, Sr. Ariza, ni me gano la vida hablando o convenciendo a la gente de nada. Pero, no creo que le guste mucho a nadie, que usted venga de visita, desde Madrid, a Cáceres, para después decir majaderías y a quedarnos por mentirosos.
Y ha terminado profetizando, como es usual en él. La respuesta a su aserto, nos la da él mismo en el párrafo sexto de la página 54 de su opúsculo. “ [ …] porque el libro -dice-, no es que sea un mero invento –que lo es-, sino que es además una burla y una estafa y, en gran medida, un plagio”. En la citación del párrafo anterior dice que “pretende ser” –no es- y, en el párrafo inmediato superior dice que “es un mero invento”. ¿En qué quedamos, Ariza, es un pretensión o un “invento”? Porque no es lo mismo ser una pretensión que ser un invento. Una pretensión solo es un posible, una intención; un “invento” es una realidad, aunque sea un “invento”.
Ariza, además de escribir un opusculito sobre un extremeño que no conoce -se lo he demostrado en un artículo anterior-, pontifica.
Termine de hablar, Ariza, no se “quey embucháu” y continúa: “y sobre cuyo contenido prefiero no hablar para evitar demandas judiciales”. En esta frase se aprecia, a mi juicio, que sus palabras están cargadas de cinismo. No quiere hablar, para evitar demandas judiciales y resulta que dice todo lo que quiere: la gramántica es un “invento, una burla y una estafa”, nos queda por mentirosos y dice que no quiere hablar. Pues, si quisiera …
¿O es que al hablar de “demandas judiciales”, lo que quiere es blandir una fusta amenazante, sobre nuestras cabezas para amedrentarnos? Pues, pierde el tiempo, Ariza, si cree que me va a callar con amenzas o me voy a meter en casa por hablar de Extremadura, de su gente o de su modo de hablar!
Un investigador, Ariza, siempre es humilde, porque sabe que las lenguas no son ciencias exactas, son mutables y no cambian todas en el mismo sentido ni al mismo tiempo, aunque procedan de la misma madre. Ariza quiere, a toda costa, que el extremeño siga el curso del castellano lo que no ha ocurrido, por lo que no puede medirse el extremeño, en todo, con medidas castellanas, porque son diferentes, en muchas cosas.
Un hombre serío, debería también emplear argumentos solidos para probar lo que dice y no hablar por suposiciones o hacer juicios temerarios sobre las personas o las cosas. Usted no tiene ni idea de extremeño. Se lo he demostrado y se lo vuelvo a demostrar, cuantas veces quiera. ¿A qué ha venido usted? ¿A reirse de los extremeños, a decirnos que nó sabemos hablar, a llamarnos vulgares?
Debería sentir algún rubor de lo que ha escrito sin probarlo y decir que la gramática es un “burla y una estafa. ¿No recuerda, quien la editó? El Ayuntamiento, de Calzadilla siendo alcalde don Pedro y, no entiendo, cómo este alcalde, con el título de doctor como usted, que ha demostrado que sabe extremeño, y su Corporación aceptaron publicarla, a sabiendas de que era “un invento, una burla y una estafa” y además, tengo entendido que consintió en que se publicara la Cosejería competente de la Junta de Extremadura, cosa que no he sabido hasta hoy, porque cedí gratis las dos primeras edicciones, así es que no me beneficié en nada ¿Dónde está la estafa? ¿Dice lo de estafa, para que no le recuerde que su libro que no es, a mi juicio, un meritorio trabajo de investigación, ha sido editado por la Universidad de Extremadura con dinero público?
Ariza habla también de la norma y se pregunta: “¿Y cual es esa norma que pueden seguir los escritores extremeños? ¡La de la extinguida habla de Calzadilla! […] . “Como esa forma de hablar ya no existe [ …]”
Esa norma, es libre de seguir, no se le ha impuesto a nadie. Cada extremeño es libre de seguir la modalidad que quiera. Noy hay imposiciones; pero nuestra gramática ha sido escrita después de serias reflexiones y de conocer, en lo fundamental, varias hablas locales de Extremadura, pues en la provincia de Badajoz, si excluimos la apertura de las vocales átonas finales que se cierran en la provincia de Cáceres, y alguna otra cosilla aislada, en lo demás, a nuestro juicio, no hay tantas diferencias.
Antes dijo que la gramática estaba escrita en una modalidad que no sabía nadie; ahora dice que la norma es “La de la extinguida habla de Calzadilla”. No da una en el clavo; pero si, hay alguien que la escribe en esa modalidad, ¿No será por que aún existe y hay alguien que la habla y la escribe?
En cuanto al modo de escribir de don Pedro, habría que preguntarle a él de dónde lo ha sacado. El extremeño nuestro, casualmente no es el de Calzadilla. No acierta, por mucho que se esfuerza en vaticinar. Observará, que nuestro lenguaje no es el de don Pedro, aunque lo escribamos de la misma manera.
Mire usted, esta lengua “invetada” y que no habla nadie -como dice-, tiene 36 términos que significan “abundancia”, el español, unos 8; 49, que significan “hablar”, en español unos 14 y 66 significan “hablador”, en español hay unos 7 o así. Le he puesto sólo tres ejemplos y podía ponerle algunos más y, aún no he terminado de ver papeles, apuntes, oír cintas, etc. porque en algún sitio habrá que cortar de momento, pero habrá que seguir luego, aunque nada más sea para hacer constar que el extremeño existe y que sólo los sordos y algunos foráneos lo ignoran.
¡No le parece que es un “invento”, una estafa y una burla demasiado grande el extremeño? ¿Cuántos términos sabe usted, en extremeño, de cada una de esas palabras, aún siendo profesor, publicar libros y hacer estudios especilizados en extremeño?
En lo poco que visto escrito de usted, puedo asegurarle que “no da pie con bolo” en el significado de ciertas palabras extremeñas que escribe; pero porque usted no conozca sus significados, no tiene ningún derecho a negar lo que conocen otros y si lo niega, siempre lo hará sin conocimiento de causa, lo que contribuirá a su desprestigio como intelectual.
Afirma también que puede jurar que “la v existe en todos los documentos archivísticos cacereños de todas las épocas” ¡Cómo no!, si “la documentación extremeña de todas las épocas está escrita en castellano” -palabras del Sr. Ariza (párrafo 4º, pág. 55 )-, lo cual es verdad. A pesar, de ello, yo he visto, en más de una ocasión, palabras con ortografía dudosa y confundida, en el mismo castellano y muchos de los que escriben en dialecto, no escriben “Cáceres” sino “Cazrih” o “Cazri”. Puede comprobar en la lista del principio, cómo don Florencio López Ortigo escribe con “z” en “Cosinah del Nolti de Cazri”. Por eso y porque ni en español ni en extremeño pronunciamos la v con dicción distinta de la de la b, y, porque es una opción libre y discutible, he adoptado esta grafía b, para ambas y, en general, he preferido emplear un alfabeto fonético adaptado al habla que utilizo y que oigo, antes que usar un alfabeto contradictorio que distingue entre v y b en el momento de escribir, siendo el mismo fonema al hablar.
En la página 29, se refiere al castúo con las frases: “habla rústica, habla de un nivel social bajo, llena de coloquialismos y vulgarismos, con vacilación de vocales átonas, deformación de cultismos”. Al profesor hay que recordarle, que también el castellano pasó por ese proceso y que nuestro pueblo se gana el pan con el sudor de su frente. No ha tenido tiempo ni dinero ni ha habido infraestructuras para poder hacer carreras universitarias, ya que en Extremadura, hasta hace relativamente poco, no ha habido universidad y por lo tanto, nadie puede exigirle que hable un lenguaje depurado. Lo habla como lo ha oído y como lo sabe y no creo que nadie se avergüence de ello.
Nosotros hablamos, nos entendemos, sentimos orgullo de hacerlo como nuestros padres y también conocemos el lenguaje que usted emplea, y habrá alguien que posiblemente lo hable y lo escriba tan bien o mejor que usted.
A continuación, escribe una frase que nos hace reír: Dice el profesor, al final del párrafo segundo de la página 55: “Tiene narices que dos licenciadas en Filología afirmen que la ortografía no era fija en la época de los Reyes Católicos y que incluso era “vacilante a fines del siglo XVIII”. Es el colmo de la ignorancia más supina”.
Si confrontamos su frase inmediata superior, con la que escribe usted en la página 47 de su libro, nos parece que chochea, Ariza. Allí escribe: “Nada nos dice de especial la existencia de la vacilación en el tiembre de las vocales átonas normal en la Edad Media y en el Siglo de Oro”. Reconoce, en esta frase, lo que niega en la otra, es decir, que las vocales átonas, según el mismo profesor, “vacilan en en el timbre” en la Edad Media y en el Siglo de Oro. ¿Cuándo vivieron los Reyes Católicos? Es decir, denuesta a las licenciadas en Filología, porque coinciden en lo que él mismo ha dicho en la frase que citamos anteriormente que es suya.
Pero voy a recordarle algo más al profesor: La lengua castellana no sólo ha tenido alguna vacilación en la época que digo sino incluso en la actual. Sólo tiene que coger el DRAE de 1992 y ver como existe vacilación entre l/r en: aguazul/ aguazur, alcachofal / alcachofar, encinal / encinar etc y también vacilación en la elección de vocal tónica – vacilación de tonicidad- en las palabras: aeróstato / aerostato, quiromancia / quiromancía y un largo etcétera. Así es que no se escandalice, Ariza, por lo que hayan podido decir las licenciadas.
¿Cuál es el colmo de la ignorancia más supina, profesor, el de las licenciadas o el de usted que parece desconocer la lengua o que chochea y ya no recuerda después lo que ha escrito antes?
Un poco más bajo escribe: “Podían haber empleado la bibliografía, en lo que también muestran los autores un desconocimiento total.” ¡Claro, Ariza, sólo usted conoce la bibliografía! Puede ver una lista bibliográfica desde la página 627, hasta la 633, de nuestra gramática, pero si lee detenidamente el párrafo sexto, de la página 8, de nuestra “Primera Gramática Ehtremeña”, encontrará el motivo por el que no hemos empleado la bibliografía existente. Lo que pasa, es que usted es ciego para lo que le interesa y esa tendenciosidad no es buena para un intelectual imparcial, sino más bien parece de escribidores inclinados a desprestigiar algo. ¿Sabe por qué no he empleado la bibliografía? Porque quería ser libre al pensar, fiel al escribir y no estar contaminado por lo que otros han dicho, es decir, quería manifestarme sin influencias arrastradas y que los “disparates”, si los había, fueran míos y no copiados de otros, cosa que no hubiera conseguido, si me hubiera quedado bajo extrañas influencias. Es decir, quería ser yo y que mi extremeño fuera el del pueblo, no el que usted ha escrito, en su compartido “Habla de Extremadura” y posiblemente en más sitios, que no quiero ver. ¡Tan mal lo hace usted!
En la página 12 de nuestra gramática, decimos que afrontamos la tarea de estudiar el comportamiento de los fonemas, siguiendo el Manual de Pronunciación Española de T. Navarro Tomas. Este señor no inventó la Fonética, sino que tiene otros precedentes. Me propuse seguir el orden del Sr. Navarro, porque me parece claro y didáctico; pero nada más, si hay otra cualquier coincidencia, es casual, porque lo hicimos pensando en el extremeño y no en el castellano, aunque lo escribiéramos en castellano, la primera vez. De todas formas, como no me creo infalible, estoy abierto a todas las sugerencia, lo digo ya en la introducción de la gramática, (pág. 8, 5º párrafo) y estoy siempre dispuesto a corregir todo lo que sea necesario; pero como comprenderá, los fonemas extremeños coinciden con los castellanos en su pronunciación, en sus propiedades y en su representación gráfica –excepto la aspiración-, por lo que necesariamente hemos de coincidir, en algo con el Sr. Navarro que escribió antes que nosotros, lo mismo que lo hace él con otros y, usted y todos los que escriban sobre esta materia; pero además, no tenemos ningún inconveniente en reconocer nuestras posibles coincidencias con otros autores.
Al sr. Ariza, le han hecho mucha gracia las experiencias fonéticas de las que hablé en la gramática. Hubo muchas más, pero no se las contaré, no sea que reviente de risas o nos pueda acusar de haber intentado incendiar a España. Lo pasé muy bien; mejor posiblemente que usted que dispondrá de sofisticados aparatos de medida en la universidad, pagados con el dinero público. Nosotros quisimos hacer una práctica artesanal y experimentamos con los medios que teníamos. No sentimos ninguna vergüenza en reconocerlo.
Con relación al último párrafo de su página 55, le diré que yo me responsabilizo de mis posibles errores, pues no soy dogmático, pero usted debería responsabilizase de los suyos, que transcribe mal en su libro, algunos términos empleados por mí, tales como “ahcribil” y “nuehtra”
Me pregunta usted qué significa “pecu”. ¿En egipcio o en chino? Un profesor debidamente preparado, debería haber especificado la lengua, ya que si, se refiere al “pecus, -oris”, de donde proceden varios términos latinos, entre ellos “pecunia” y también otros castellanos, debería haber enunciado el término “pecu”, como se hace en latín con el nominativo y el genitivo del singular y, si no los tiene, con los del pulral. ¿No lo recuerda?
La palabra “pecu”, en el vocabulario final de nuestra grámatica significa “falta”, pero, por algún motivo, que no recuerdo, no se completó su significado o, si se completó, se borró. Usted que conoce el extremeño, debería saberlo. Lo único que puedo decirle, es que no creo que proceda de “pecus, -oris”, como usted, parece haber pensado. Búsquelo, si quiere saberlo.
La f de “falta” no se ha aspirado nunca en castellano, pero el extremeño no es el castellano. En extremeño, la aspiración tiene un campo más extenso que, tuvo en el castellano, ignorante especialista de extremeño, pero eso debería saberlo.
¿Cómo cita tan mal, a pesar de ser un profesor? No hemos podido encontrar en Navarro Tomás, el texto nuestro que usted transcribe y que parece que nos acusa de haberlo tomado de ese autor. Concrete usted la cita, para que podamos confrontarlas y, si la nuestra está copiada, como usted dice, reconoceremos el error y se suprimirá, como es lógico, en próximas edicciones.
Efectivamente, “glotica” no tiene acento en nuestro texto y debería llevarlo, en castellano, pero escribimos en extremeño y en éste hay algunos comportamientos lingüísticos distintos. También en castellano hay casos con diferente vocal tónica. Como es el caso de “helespontíaco” y “helespontiaco” (DRAE 1992 T. II), entre otros. Pero además, la sílaba tónica no coincide, en algún caso, en extremeño con la síslaba tónica castellena. En castellano se dice “perito” (palabra llana), y “época” (palabra esdrújula); en extremeño, “péritu” (palabra esdrújula) y “epoca”(palabra llana). Esto no lo he inventado yo, es el uso del pueblo.
Puede haber más palabras, y de hecho las hay, en nuestra gramática que en castellano son esdrújulas y nosotros escribimos como llanas y viceversa, porque así es en extremeño, aunque usted no lo sepa. ¿Qué le parece la bromita del “invento”?
De todas formas, siempre sería más disculpable esa falta de acento en la plabra “glotica” que escribir usted en el mismo párrafo “mu-hculal”, rompiendo la sílaba natural “muh” de la palabra “muhculal” que escribimos nosotros y usted copia mal. El error que se ha cometido, siempre será más comprensible en una persona normal, que en una que no se equivoca nunca y además, es profesor de Historia de la Lengua Española.
Nosotros hemos dicho que somos personas normales y estamos sometidos a la posibilidad de error, lo reconocemos en la Introducción,: “… reconocemos que toda obra humana está llena de defectos …”, decímos en el párrafo 5º de la página 8; pero usted por, lo visto, no comete nunca errores ortográficos. Sólo hay que ojear su libro en la página 55, que escribe “Filología” y “ortografía” y, en la página 21, escribe “badajoz” y, ya sabe, “no hay nada más anormal que un hombre perfeto”.
Por otra parte, nosotros también tenemos derecho al error que usted, parece que nos niega y que muchos escritores, que son hombres normales, confiesan en algunas de sus obras al escribir “edicción corregida y aumentada”; pero usted parece que pretende ser un Torquemada de la Lingüística.
IV
LO SUSTANTIVO Y LO FORMAL DE LA LENGUA
Continúa: “Como no puedo comentar todo el libro –dice-, sólo me detendré en la fonética”. Eso es lo que sabe, Fonética, pero de extremeño sabe poco y, lo está demostrando, porque se queda en las formas, olvidándose de lo sustantivo.
No sé si el profesor, estudió Filosofía, supongo que sí, y allí se decía que las cosas constan de materia y forma. Esa distinción llevada al campo de la lengua, se traduciría, según yo entiendo, en dos conceptos fundamentales: lo material y sustantivo de la lengua, que comprendería básicamente el vocabulario y el significado de cada una de sus palabras (Lexicología y Semántica), y lo formal de la lengua que comprendería, un grupo de elementos mínimos formales que se organizan según reglas fonéticas, otro grupo de elementos mayores que se organizan morfológicamente y otro grupo que comprendería los esquemas organizativos superiores estructurados por la Sintaxis. Como es lógico, se pueden establecer otras divisiones.
Ariza, conoce lo formal del extremeño, es decir, su fonética, su morfología (quizás no tanto) y su sintaxis, que es casi como la castellana; pero ignora lo fundamental y lo sustantivo del extremeño, que es su vocabulario y el significado de ese vocabulario. En este sentido, decimos que Ariza, no sabe extremeño.
Voy a ponerle un ejemplo. Hablando de las Ordenanzs del Concejo de Valencia de Alcántara, en el párrafo 7º de la página 48 de su libro, dice: "hozil (‘eslabón de encender el fuego’, p. 147)"; pues no señor, el “hocil” no es “un eslabón”, aunque lo substituya muchas veces, para encender la mecha del mechero o hacer fuego. El dorso de la hoja de la navaja, hace el mismo oficio y cumple el mismo fin que el “eslabón” y el “hocil”. Con los tres, se golpea la, “pernala”, para producir el fuego. El “hocil” es cualquier trozo que se rompe o se saca de la “hoz” o del “hocino”. El nombre lo recibe, no porque sea o sirva de eslabón, sino porque se saca de esos citados utensilios de la siega y, desde luego un “hocil” es cosa distinta de un eslabón y de una navaja.
Una lengua, Ariza, -también el extremeño-, se puede hablar, sin saber nada de lo que usted sabe, pero no se puede hablar sin lo que usted no sabe. Claro que a Ariza, parece que está muy ensimismado subido en su columna y lo que piensen los demás parece que le interesa un bledo o es un “invento”. Tras esta digresión, retomamos el hilo del discurso.
Aún sabiendo que la v castellana actual, no es fricativa sonora, en la página 142 de nuestra gramática decimos que en el castellano antiguo existía una b oclusiva sonora y una v fricativa sonora. Tengo entendido que el castellano se formó del latín, pero eso no ocurre en un día, entonces, el castellano que primero fue latín…. A ese momento nos referimos nosotros. Lo demás deberá conocerlo usted que es profesor de Historia de la Lengua Española.
“Los extremeños” (personas), Sr. Ariza, no es “el extremeño” (dialecto) y sabemos que en Extremadura se usa la v gráfica en el siglo XIII (en castellano), pero no en extremeño que no se escribía, ni creo que entonces existiera. Los documentos en algún momento de la Edad Media solían escribirse primero en latín vulgar y luego en un latín mezclado con un castellano incipiente para desembocar en el castellano, que lógicamente, no es el castellano de ahora. De todas formas, tenga presente además, que yo no me considero ni sabio ni pontífice, por eso no pontifico y puedo equivocarme, lo que reconoce cualquier hombre normal.
Pasamos a hablar sobre la aspiración (h). En respuesta a las objeciones que hace a nuestra gramática en las páginas 117 y 131, sobre los tipos de haches –aspiraciones-, le tenía enumeradas todas las razones por las que he distinguido foneticamente varios tipos de haches –aspiraciones-, con sus ejemplos, pero he decidido suprimir esas razones. Sólo le digo que el mismo “disparate” que, a su juicio, cometo yo, puede encontrarlo en otros autores, incluso doctores, calificados con “sobresaliente cum laude”. Si quiere saber quienes son, deberá buscarlos usted.
Cita tan mal que encuentro alguna dificultad para hallar ciertos párrafos a los que alude, pero voy a aclararle el dato. El termino castellano “hermano” procede del latín “germanus, -i” pero esa h de “hermano”, no se aspira ni en el castellano actual, ni tampoco en extremeño; sin embargo, en extremeño, hay palabras con hache que, como en castellano, proceden de f inicial latina como es el caso de “hacha” < lat. fascula < facula + fascis que, en ambos casos, da h (en castellano y en extremeño), pero en el primero, no se aspira y en el segundo sí. Porque no se aspira en extremeño, lo escribimos “ermanu” y no “hermanu”.
Si el termino latino “germanu” hubiera dado en extremeño “germanu”, la g inicial, se hubiera aspirado, en estremeño, porque la g, en los sonidos ge, gi, se aspiran en extremeño. Eso es lo que quisimos decir, si no lo dijimos. ¿Ahora lo entiende?
El término, “hato” en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua de 1970, que es el que yo manejaba, cuando escribía la gramática, dice que procede de “fato”, y como no siempre enuncian correctamente, no sabemos de qué “fato” se trata.
Consecuentemente con su autoridad, lo tomé como si procediera de “fato”, como dicen los académicos. En consecuencia, lo di por originario del latín, en cuyo caso, por llevar en su origen, f inicial, podría haberse aspirado o no, en extremeño; caso de “hacha, hoci”, / “faunu, Fauhtu”; pero, en cualquier caso, la palabra “hatu”, aunque no se aspira en castellano, sí se aspira en extremeño.
Lo que es imperdonable en usted, -que es un especialista y profesor de Historia de la Lengua Española- es que diga en su folletito “El Habla en Extremadura”, que el primer componente de “orihohcu” procede de “auri” (que no enuncia) y procede de “hora, -ae”, como indiqué en un artículo anterior publicado por ciertos medios digitales y que usted no demuestra que lo supiera, ya que le atribuye un origen que no es el verdadero.
Un intelectual normal, hubiera entendido, aunque no lo dijéramos, que, en la cita que hacemos de Bassols, en la nota de la pagina 181, nos referimos a que la aspiración en griego, era representada por el espíritu áspero: `Ora, (con omega) en tanto que, en latín, la aspiración se representó con h: “hora, -ae”, que significa ‘tiempo’ en ambos casos. Se explica en el último párrafo de la nota 5 de la página 181, pero se lo ha callado, con lo que puede sospecharse cierta falta de honestidad intelectual en usted.
En el último párrafo de la página 57 de su libro, cita varios términos de nuestra gramática “chanura”, “chamba”, “peletahcu” y “chichirimondi”.
En castellano, “chanura” es una barbaridad, pero no en extremeño, que existen “chanura, chanu, chaninu, achanal y Prauchanu” que yo sepa; por lo que opté por usar “chanura”. Una cosa que está aplastada se dice en extremeño que “ehtá achaná”. También existen “llanura, llanu, llanitu, allanal” y “aplanal, aplanamientu, aplanaera” que, evidentemente son términos castellanos o al menos, de origen castellano; pero utilicé “achanal”, porque se usa en extremeño y preferí esa opción. Así es que las cinco primeras palabras de este párrafo, no son de origen castellano, sino portugués -existen otras palabas de origen portugués en el léxico extremeño- y siento que usted se escandalice por tan poca cosa, sobre todo, sabiendo que Extremadura tiene muchos kilómetros de límite con Portugal, por su parte occidental.
En una cosa, tiene usted razón Sr. Ariza, “chamba” es un lamentable error material, por nuestra parte, porque en todos los sitios que, sale ha jugado con nosotros, el ordenador. La razón, a mi juicio, es la siguiente, como los procesadores de texto no están acondicionados para el extremeño y sí para el castellano, al escribir ciertas palabras extremeñas, el ordenador, las corrige automáticamente y las hace como quiere y áunque nosotros las hayamos escrito correctamente e incluso la hayamos corregido, en nuestro ordenador, el ordenador del editor, las vuelve a descolocar y, como el extremeño no suele ser conocido por ciertos editores, los errores permanecen. Yo casi siempre he escrito “Ehtrimaúra” y “ehtrimeñu”, al enviar a la imprenta mis libros publicados y luego han aparecido “Ehtremaúra” y “ehtremeñu, u otras variantes, hasta que nos hemos dado cuenta que hay que desactivar la ortografía del procesador, pero, si no se le advierte al editor, se obtiene el mismo resultado, al menos en mi ordenador y con mi procesador, ha occurrido eso muchas veces. En el archivo que tenemos de nuestra gramática, hace tiempo que hemos sustituido el verbo “cambial” por su sinónimo “demual” que no nos da ningún problema. Así es que, pensamos que ha sido un fallo mecánico, ya que nosotros, en el caso que usted menciona, escribimos, en su día, “cambia”. De todas maneras, usted escribe “badajoz” en el párrafo 7, de la página 21 de su libro y yo nunca he pensado que sea porque no sepa escribir correctamente “Badajoz”.
En el caso de “luenga”, que usted cita, lo sostenemos como correcto; aunque exista también “lengua. También ha sido una determinación opcional.
El DRAE de 1992, trae “chichirimoche” pero no “chichirimondi” ni “chichirimundi” y desde luego el término que trae el DRAE, no significa lo que los términos extremeños.
“Chichirimondi” y “chichirimundi”, no sólo los conozco y uso personalmente, sino que también los he oído en otras partes con el mismo significado que yo le doy. Creo que son el mismo término extremeño con una pequeña variación. Significan prácticamente lo mismo y, desde luego, tienen poco que ver con “chichirimoche” y menos con “titirimundi” castellanos. Como es natural, no voy a decirle su significado, a usted que conoce el extremeño, por lo que, si no lo sabe, tendrá que buscarlo, si quiere enterarse de su significado.
En cuanto a “peletahcu”, no lo hemos encontrado en ninguna parte del capítulo 13 de nuestra gramática, escrito como usted lo cita. Posiblemente también le ha jugado una mala pasada su ordenador, de todas formas, nosotros hemos escrito “pelitahcu”. Lo hemos repetido varias veces en ese capítulo, junto con algún derivado y lo mantenemos, como correcto, aunque también se use pelitahqui.
En parte, me alegro de haber empleado en la gramática, un extremeño asequible, porque si usted habla de “invento”, habiendo usado palabras que se oyen con frecuencia en la calle, ¿qué hubiera dicho si hubiera encontrado términos como: “bazaqui, brimbi, corracachu, moharrachu, etc.” o hubiera empleado una nomenclatura propiamente extremeña, como hice en el primer texto que escribí en extremeño?
Lo que pasa, es que algún doctor de fuera, no sabe extremeño y los de casa, se callan. Sospecho que quieren evitar enfrentamientos. Alguien de fuera, al ver escritas ciertas cosas, se atreve a calificar de “disparate” aquello que no sabe o no le suena, pero eso es cosa suya.
Lamento que nuestra gramática, haya descolocado a alguien, le haya roto esquemas y alguna de sus estructuras mentales, pero aún queda alguna cosa por decir, aunque alguien se ecandalice o diga que es un “invento”.
Creo que he contestado las objeciones del Sr. Ariza, no sé si habré quedado alguna sin responder, pero lo he hecho puntualmente, aunque, si no hubiese conservado todavía los archivos en el ordenador, no hubiera podido responderle, porque las citaciones que realiza, no están con la precisión con que debería hacerlas un intelectual.
Quizás no hubiera merecido la pena contestar ninguna objeción, pero no siento ningún miedo a hablar de lo que sé, ni tampoco tengo ninguna obligación de renunciar a lo que hablaron mis padres y a lo que habla mi pueblo extremeño.
V
OTROS CAPÍTULOS DE “ESTUDIOS SOBRE EL EXTREMEÑO” DEL SR. ARIZA
El capitulo quinto lo titula “Notas sobre el léxico extremeño”. Ha poco tiempo, reseñé en los medios de comunicación digital, el significado de algún vocábulo extremeño del opúsculo del sr. Ariza compartido con otros profesores, de la Universidad, titulado “El Habla en Extremadura”.
El capítulo quinto de su librito “Estudios sobre el Extremeño,” lo trae dedicado a la fonética y al léxico. En éste, hace un listado de términos, muchos de los cuales, no están de acuerdo con la realidad significativa, por haberlos documentado algún investigador no nativo, lo que es causa de abundantes errores.
“Abantu / o” (página 62), no significa ‘una persona gandulona y destartalada”, aunque se lo hayan dicho. Tiene, que yo sepa, tres acepciones, cuando menos. Es un ave y también se usa como adjetivo, sustantivo e interjección impropia, acompañando o no, a otras cosas, con los significados de “ambicioso” y “glotón”. Un “abantu” no es una persona gandulona y además destartalada. Para cada uno de esos adjetivos existen otros, en extremeño.
“abangar”, no es torcer ni torcerse una cosa, porque nadie dice en extremeño “Juan abangó el hocicu” o “La Pedrina abangó el cuchillu” pero sí se dice : “el peral ehtá abangaitu de perah”, “bengu abangaíta con ehti bañu”. Se usa también como pronominal. Significa “encorbar o doblar por exceso de peso, sea una persona o una cosa, o de trabajo en el sentido de “cansado”. Es el mismo sentido que tiene “ahuncal” que procede de “huncu” = junco. Lo peor de todo esto, no es que lo defina mal alguien, sino que sea copiado y repetido por otros. Cuando escribe extremeño, uno que lo sabe, no creo que cometa esas inexactitudes.
“agurar” dice que significa “disparar” y no es eso, sino “apuntar” y, posiblemente también “acertar en el blanco”.
“acalcar” dice que significa “apretar” y tampoco es eso exactamente, sino “apretar el contenido de algo, de un saco de paja, de trigo, etc.” . Nadie, que yo sepa, dice “acalcal la manu” y sí se dice “acalca bien el sacu”.
Hay otro verbo, en extremeño que significa exactamente igual que “acalcal” y es el verbo “recalcal”, aunque éste tiene otras significaciones más.
Me parece vergonzoso que personas que no tienen ni idea, vengan, pregunten a unos viejecitos y ya está, a escribir un libro y a darle carácter científico a lo primero que nos dicen. Para poder dar la significación de una palabra no es suficiente un caso, sino que hay que ver los usos en varios casos y en varias personas. La Frase: “Mira esti chachapín”, señalando a un niño, no significa que el niño se llame “chachapín”, sino que “chachapín” sería en este caso, un diminutivo / despectivo con que se señalaría la pequeñez o la falta de capacidad del niño, para hacer algo, ya que el “chachapín” es el carbonero común.
No voy a hacer más comentarios, de términos, porque necesitaría para ello escribir un libro y no es éste el caso.
Es una pena que vengan de fuera, no entiendan lo que se les dice, porque lo desconocen y luego lo plasmen en libros que se copian unos a otros y a enseñarnos a hablar extremeño, como si no supiéramos hablar ya. Ello ha contribuido al desprestigio del dialecto y yo, siempre gritaré contra la intromisión de algunas encuestas que pretenden un carácter cientifico que no tienen.
El capítulo 10, lo titula “Aspectos de la Onomástica Extremeña” y trata sobre los nombres de pila de los extremeños en los libros de bautismos de las parroquias de San Mateo y de Santiago de Cáceres que, por ser nombres castellanos del Santoral de la Iglesia Católica, no son nombres extremeños, aunque lo lleven personas de Cáceres y de otros pueblos e incluso de España. Los da por orden alfabético, primero el de los hombres: Alonso, Álvaro, Andrés, Antón, Antonio, Baltasar, Bartolomé, etc. y después el de las mujeres: Angustia, Aldonza, Ana, etc. ¿Puede alguien decir cual de ellos es un nombre extremeño? Ariza confunde el nombre que se le pone a una persona cuando recibe el sacramento católico del bautismo, que es el castellano, con el nombre “extremeño”, es decir, da al nombre castellano el calificativo de nombre extremeño, por el hecho de que lo lleve una persona de Extremadura y eso no es serio. “Gorka” es un nombre vasco, se use donde se use; Batolomé, es castellano y “Bertol” es extremeño, prescidiendo de donde se use y de quien lo lleve.
Los nombres de pila que enumera Ariza son, generalmente, del Santoral castellano que usa la Iglesia, como hemos dicho y representan, en cierto modo, también alguna oficialidad y repito que son nombres castellanos, no extremeños. Voy a tomar el último, para poner un ejemplo: “Bartolomé”, es un nombre de origen arameo-hebreo que significa “hijo de Tolomeo”. Pasó al castellano como “Bartolomé” y sus equivalentes extremeños, son: “Bertol / Bertola” y “Bartolu / Bartola” con tres diminutivos que son “Bertolillu /lla”, “Bertolinu / na y Bertoliqui” y “Bartolillu / lla”, Bartolinu / na, Bartoliqui / ca. Puede comprobarse donde exista y, también en las frases “Il a bel a la Bartola”, “ehtal con ‘a Bartola” y “tiralsi a la Bartola”. Los dos primeros significan: ‘ir a ver a la novia’ y ‘estar con la novia’, respectivamente y, el último, significa originariamente:“abusar lascivamente de la Bartola”. Después se lexicalizó y significó “tirarse de cualquier modo en el suelo, en la hierba, etc.” y, por extensión: “descansar”, pasando a significar “vaguear, no estudiar, holgar”. Esto que le cuento, creo que lo saben, en nuestra tierra, hasta los gatos.
Esos sí son nombres extremeños, no Bartolomé que es castellano. ¿Se ha enterado el especialista? Pues, es hora de que se entere que es un profesor y viene a enseñar mal, lo que nosotros conocemos bien.
Ocurre, en otros libros, lo mismo con algunos topónimos calificados como extremeños y son castellanos. Por ejemplo: “Val de Rodeo” es un topónimo castellano que ubica un lugar de Extremadura, pero el nombre extremeño con que se significa ese lugar no es Val de Rodeo sino “Bal de Rueu” . ¿Entendido?
Si me permite un consejo le diré que el extremeño no es sólo Fonética, que está muy bien para los especialistas, pero no tanto. Hay otras cosa más importantes que decir en un dialecto y que se tratan poco y mal.
En cualquier caso, creo que Ariza debería reconocer que sabe poco extremeño, porque si fuera un experto, un especialista en el dialecto, si lo supiera, no habría puesto en su libro tantas descalificaciones, en cosas que podrá comprobarlas, si se lo propone.
De todas formas, yo no voy a decir de su libro que es un “invento”, pero una burla sí. Porque nos quiere hacer creer que “lo extremeño” es “el extremeño”, nos ha engañado con el contenido de su libro, que no se corresponde, en alguna cosa, con el título y nos ha tomado el pelo.
No tiene, a mi juicio, especial relevancia, ni algún interés. Casi todo lo que comenta, lo hace bajo su punto de vista de profesor de Historia de la Lengua Castellana y, desde la perspectiva del Castellano. Más que hablar sobre lo sustantivo del extremeño, lo hace sobre lo formal y, en algún caso, sobre lo que han escrito otros ya y eso se ha pagado con el dinero de la Universidad de Extremadura que lo edita que es el dinero de los ciudadanos que contribuimos al fisco, a un profesor que ejerce en otro sitio.
Es una estafa, además, porque ha llenado el libro, en buena medida, de conceptos que conocíamos, por que ya lo han dicho otros, en vez de hablar de lo que ha investigado y descubierto por él. Como nota final de este comentario, he de constatar, que nunca he dudado de la competencia, preparacíon académica y profesionalidad del Sr. Ariza, como Profesor de Historia de la Lengua Española, en lo que es titular, valoración en la que no entro, pero debe reconcer que de extremeño sabe poco y lo que sabe se lo han dicho.
Finalmente diré que esto que ha hecho Ariza con nuestra gramática, es la caricatura que puede hacer un prepotente que cree tener la verdad oficial y puede imponerla a todos.
Pablo Gonzálvez González maestro nacional, jubilado


4 comentarios:
L'a siu otrgau pola mi palti al su cuaelnu 'e bitácora ehtremeu.blogspot.com el Premiu Red Hispania. Si le peta recogelu, l'asperu nel mi cuaelnu 'e bitácora:
lanuestrapalra.blogspot.com
Salúus endi Cázris.
Una velgüença, don Pablo, una velgüença la presentación el librinu Ariza aquí en Caçris. No sé cómu no se le desencajaban las quejás d'izil tantas pachochás de siguiu. Ara, lo mesmu pal estremeñu que pa la fala, no atinó pol mas que quijiera. I lo mas tristi de tó es cómu el auditóriu de huturus filólogus l'oyia encandilaitu. Estuvi allí i aquellu era un ensurtu. El su conocimientu el estremeñu albarca namás la "envención" literária de Gabriel y Galán i Chamizo. La vezi que mentó la vuestra Gramática hue pa metelsi con que estuviera escrebia en estremeñu i que s'ijieran cosas comu "pelitascu" (él la prenunció mal, craro) pol vezi "aspecto"... Aspécii destus tius son los que vienin a musotrus a palralmus de lo muestru, assín mos va... Un salú.
Pol ciertu, Pablo, tengu ganas de tratal con vusté sobri los pronombris "megu", "tegu", "segu", "nogu" i "vogu" que mientas ena Gramática.
Raúl Jurado: Claro que me encanta recoger el Premio "Red Hispania" y te agradezco que te hayas acordado de mí. Un saludo. Pablo
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